El “nuevo orden
mundial” entre la dispersión del poder y la hegemonía
Benjamín Herrera Chaves
RESÚMENES
ESPAÑOLFRANÇAISENGLISH
El artículo aborda el análisis
del proceso de formación histórica de la hegemonía de los Estados Unidos de
Norteamérica sobre el sistema internacional y el papel que han jugado en ella
el fin de la Guerra Fría, y la instauración de un sistema económico único.
Posteriormente analiza la puesta en práctica los planteamientos de los llamados
‘neoconservadores’ con la llegada de la administración de Bush hijo al gobierno
de ese Estado. Posteriormente se analizan las consecuencias de esa política
como factores de erosión de la hegemonía y los nuevos desarrollos geopolíticos
a que ésta ha dado lugar. Por último se hace un análisis de los messo y micro
poderes que se han estructurado en el sistema internacional y que contribuyen
aún más a la erosión de la hegemonía norteamericana.
TEXTO COMPLETO
Prólogo
1. El fin de la Guerra Fría, del socialismo
“real” en Europa central y oriental y de la Unión Soviética, nos ha conducido a
una paradoja desde el punto de vista del poder: nos encontramos frente a la
hegemonía de los Estados Unidos de Norteamérica en el sistema internacional,
hegemonía que se ve erosionada por desarrollos geopolíticos recientes y por una multiplicación de micro y messo
poderes en lo local, lo regional y lo global, así como a la afirmación
creciente de poderes alternativos a los tradicionales.
De la bipolaridad a la
hegemonía
2. La euforia inmediatamente posterior a la
caída del Muro de Berlín en 1989 y a la conversión pacífica (con excepción de
Rumania) de los Estados europeos que anteriormente formaban parte del sistema
socialista a la democracia y al sistema de economía de mercado, condujo a
percibir la nueva realidad como una que garantizaría el predominio de la ley y
de la cooperación internacional, lo que se tradujo en la expresión de “nuevo
orden internacional”[1].
3. Posiblemente la expresión más acabada de
esa percepción fuese la obra de Francis Fukuyama El Fin de la Historia y el
Último Hombre[2],
complementada por quienes manifestaban que en adelante, superado el conflicto
ideológico que daba sentido a la carrera nuclear y a conflictos subsidiarios en
el Tercer Mundo, la Organización de Naciones Unidas podía cumplir el rol central
para el que había sido creada: la resolución pacífica de los conflictos
inter-estatales y la implantación de la paz en el sistema internacional[3].
4. Pronto, la invasión del ejército iraquí
a Kuwait y la atención que los medios de comunicación masiva le proporcionaron,
hizo que esa percepción se relativizara y se asumiera que la confrontación
armada y la guerra seguían estado presentes como mecanismos de resolución de
los conflictos, que éstos no sólo no habían disminuido sino, al contrario,
algunos manifestaban un agravamiento con respecto a la situación durante la
Guerra Fría. Obviamente, quienes planteaban un “nuevo orden” solamente retenían
como elementos de su análisis aquellos procesos de superación de la
confrontación armada en sitios como Camboya, África del Sur, Angola,
Mozambique, Líbano, Guatemala, Salvador y otros y dejaban de lado la
persistencia y agravamiento de otros como los que tenían lugar en los Balcanes,
en el Cáucaso, en África occidental y central, en Palestina y en Asia central.
Un elemento nuevo lo constituía el que
por primera vez se veía a la mayor parte de los conflictos con el lente de lo
doméstico, lo interno, lo local. Ya lo eran durante la Guerra Fría, pero al
estar sesgados por la confrontación ideológica Este-Oeste se los analizaba como
parte de la conflictividad internacional.
5. Durante la crisis en el Golfo
Árabo-Pérsico, en los inicios de la década de los noventa, la ficción del
“nuevo orden” se mantuvo en la medida en que las acciones legales y militares
contra la invasión del ejército iraquí a Kuwait se realizaron bajo el paraguas
de la ONU[4], en nombre del respeto a
la soberanía de un Estado y de la estabilidad del sistema internacional. Pocos
analistas hicieron un esfuerzo por ver más allá de la superficie y sacar a
relucir las verdaderas razones que condujeron a los Estados Unidos de
Norteamérica a organizar el frente aliado contra la anexión de Kuwait por parte
del régimen de Saddam Hussein, es decir, evitar que éste último pudiese
controlar un porcentaje significativo del aprovisionamiento en hidrocarburos a
los países industrializados y amenazar a Arabia Saudita[5].
6. La llegada de la administración Clinton
frente al gobierno estadounidense, con su énfasis en lo económico como el
fundamento de las relaciones entre sociedades condujo a percibir la realidad
del poder en el sistema internacional como una situación de dominio de los
Estados Unidos de Norteamérica, pero matizado por el consenso y aceptación del
mismo por parte de los otros actores internacionales, fuesen éstos estatales o
no estatales. Analistas norteamericanos acuñaron el concepto de la “hegemonía
suave”[6]: los Estados Unidos, “por
defecto”, ante la desaparición de su contrincante y la aceptación de su modelo
político y económico por parte de las otras sociedades y de sus representantes,
asumía conscientemente su predominio como un aporte al bienestar de la
humanidad.
7. Quienes subscribían a esta visión,
evidentemente, dejaban de lado las manifestaciones que mostraban una realidad
más compleja: los norteamericanos, bajo el esquema legal de las resoluciones de
la ONU con respecto a Irak, mantuvieron la presión sobre el gobierno de Saddam
Hussein bombardeando recurrentemente las instalaciones militares iraquíes
cuando consideraban que las zonas de seguridad que habían sido establecidas por
esas resoluciones eran amenazadas por este régimen. La intervención armada
norteamericana en los Balcanes y la progresiva penetración vía acuerdos
bilaterales con los Estados ex–soviéticos en el Cáucaso y en Asia central, el
apoyo incondicional a Israel y aún la intervención fallida en Somalia conducían
a matizar la visión del dominio consensuado y de la “hegemonía suave”[7].
8. Por otra parte, a medida que avanzaba la
década de los noventa, la nueva visibilidad que habían adquirido conflictos que
habían sido ocultados por la pantalla de la Guerra Fría y otros que habían
surgido como consecuencia del fin de la misma, que recibieron el nombre
genérico, en la medida que se basaban en factores de orden cultural
(lingüístico o religioso), de “conflictos étnicos”[8], conducían a la percepción
de un profundo “desorden”. Las “revoluciones tranquilas” de Europa central y
oriental y su conversión a la democracia y a la economía de mercado habían sido
una excepción. El fin de la Guerra Fría en África, especialmente, en Asia y en
los Balcanes, había conducido a una desregulación de los marcos dentro de los
cuales se desarrollaban los conflictos y a “nuevas guerras”. “Los señores de la
guerra”, una copia macabra de los antiguos príncipes feudales, se convertían en
la nueva realidad política en aquellos Estados donde el poder central había
desaparecido o donde era copado por una “tribu” en detrimento de todas las
demás comunidades cobijabas bajo las fronteras de los mismos[9].
9. La ficción del “nuevo orden” había
desaparecido en medio de una sensación de desorden y caos y de lanzamiento de
posiciones que solicitaban encontrar elementos de sentido y de explicación a la
realidad internacional que surgía del fin de la bipolaridad. Los analistas
intentaron encontrar elementos macro que nos permitieran construir los lentes
para interpretar el sistema internacional. En la academia norteamericana
aparecieron dos propuestas contradictorias en cuanto a la determinación de los
factores que definían la dinámica del sistema, pero traían consigo el mismo
objetivo de dar elementos de análisis a quienes toman las decisiones de
política exterior para fortalecer el dominio de los Estados Unidos de
Norteamérica en el mundo y contrarrestar aquellos procesos que podían cuestionarlo:
Samuel P. Huntington afirmando que la nueva realidad se definía a partir de la
defensa de Occidente contra otras civilizaciones, en particular el Islam y una
posible alianza entre esta civilización y la china[10]; y por otra parte, Robert
D. Kaplan quien sostenía que nos encontrábamos frente a un retorno a la
anarquía y al caos que habían regido la antigüedad[11].
10. A estas dos propuestas se vendría a
añadir una tercera que retomaba elementos de ambas y que en lo esencial se
había plasmado retomando una postura concebida por funcionarios que habían
servido en la administración de Bush padre y que bajo la denominación de
“neoconservadores” postulaban que los Estados Unidos de Norteamérica debían
poner en marcha una estrategia que combinando aspectos políticos, económicos,
culturales y militares aseguraran el predominio absoluto de este Estado sobre
el sistema internacional, evitando por todos los medios a su alcance que otro
Estado pudiese agenciar los recursos suficientes para contrarrestar la
hegemonía norteamericana[12].
La llegada al gobierno de la
administración de Bush hijo permitió que esta propuesta tomara cuerpo en el
aparato de decisión de la política exterior, pero fue solamente con la
definición de la respuesta a los atentados del 11 de septiembre del 2001 que
pudo ser puesta en práctica en su totalidad.
11. Los atentados con su carga de
desconcierto y las concomitantes manifestaciones de solidaridad constituyeron
el pretexto que necesitaban los neoconservadores para poner en práctica su
propuesta de dominación absoluta. Ante la magnitud del ataque pocos se preguntaron
sobre la justificación de las decisiones que se tomaron ni sobre la designación
de los enemigos que serían el blanco de esa política. Las invasiones a
Afganistán y a Irak con la pretensión de derrotar el ‘terrorismo internacional’
servían de base al designio estratégico de controlar el acceso a las
principales fuentes conocidas de recursos en hidrocarburos y de punto de apoyo
para el control de las regiones del Cáucaso y de Asia central que se considera
guardan las reservas del futuro. Al mismo tiempo una presencia militar,
económica y política permitiría contrarrestar el proceso de la consolidación de
China como potencia regional y de convertirse en un contendor futuro en la
dinámica de poder del sistema internacional[13].
12. El fin de la Guerra Fría dejó como única
gran potencia en el sistema internacional a los Estados Unidos de Norteamérica,
cuyos líderes no estaban seguros de cómo consolidar su preeminencia, si ésta se
consolidaría como un proceso natural de la adopción del sistema político y económico
preconizado por ellos o si era necesaria una política de afirmación creciente
que reafirmara su dominio, recurriendo al uso de la fuerza y de la coerción
cuando lo consideraran necesario, evitando así la materialización de una nueva
potencia que estuviese en capacidad de desafiarlos. Los atentados del 11 de
septiembre del 2001 sirvieron de pretexto para poner en práctica esta última
opción y dar el salto de una hegemonía “suave” a una hegemonía basada en la
fuerza.
De la hegemonía absoluta a
la hegemonía relativa
13. La invasión a Afganistán funcionó
relativamente bien, relativamente en la medida que para poder ocupar el
territorio, las fuerzas “aliadas”, es decir el ejército norteamericano con el
apoyo menor de contingentes de varios Estados tuvieron que recurrir al apoyo de
las fuerzas que gravitaban alrededor de la llamada “Alianza del Norte”. Los
Talibanes fueron derrotados y en el papel el soporte territorial de que gozaba
Al Qaeda para planear sus acciones contra Occidente había sido destruido.
14. El éxito coyuntural en Afganistán
aceleró los planes de invasión a Irak. En este caso, la maquinaria del
Departamento de Estado comenzó a tener problemas al buscar un paraguas de
legalidad basada en resoluciones de las Naciones Unidas. Tres Estados claves,
dos de ellos con derecho a veto al interior del Consejo de Seguridad
manifestaron abiertamente el rechazo a una intervención militar para doblegar a
Saddam Hussein. La invasión decidida por la administración Bush puso de
manifiesto la irrelevancia política de las Naciones Unidas y en general de
todas las instancias institucionales que debían asegurar la paz y la
estabilidad del sistema internacional.
15. El derrocamiento de Saddam Hussein y la
derrota del ejército iraquí ponían en la mira de los neoconservadores a Siria e
Irán. Los Estados Unidos de Norteamérica consolidaban sus posiciones
estratégicas alrededor de las fuentes de hidrocarburos y el disenso expresado
por importantes Estados aliados se manejaba profundizando las fisuras que
aparecían al interior de la Unión Europea entre éstos y quienes apoyaban
incondicionalmente la postura norteamericana[14].
16. Paradójicamente el triunfo en Irak se
convertiría en el lodazal en que el dominio estadounidense comenzaría a ver su
declive relativo. A pesar de que ya para 1991 se advertía en medios académicos
y políticos sobre la fragilidad de Estado iraquí, compuesto en lo esencial por
tres comunidades, kurdos al norte, sunnitas en el centro y shiitas al sur, y
las potencialidades que encerraba la invasión de conducir al fraccionamiento
del país y a un cambio, considerado inaceptable por los Estados vecinos del
mapa político del Cercano Oriente por los riesgos que acarrearía, la
administración Bush, con su propuesta grandiosa de instauración de la
democracia en la región, consideró que tenía el camino allanado. La resistencia
armada y política no sólo de la población sunnita (cuyos representantes habían
detentado el poder desde la creación del Estado por los británicos en 1930)
sino la oposición de algunos clérigos shiitas han hecho imposible la
estabilización del régimen impuesto por los norteamericanos[15].
17. Actualmente, a comienzos del 2006, la
situación aparece sin una salida viable. Si el ejército norteamericano se
retira, el gobierno iraquí no tiene cómo sostenerse y una guerra
intercomunitaria aparece como el escenario más probable con su corolario de
fraccionamiento y desestabilización mayor de la región como asimismo del
aprovisionamiento de hidrocarburos; si permanecen, el incremento de muertos y
heridos dentro de las filas estadounidenses y de sus aliados hacen prever una
oposición creciente a la administración Bush al interior de los Estados Unidos,
aún dentro de su propio partido y un desprestigio en aumento en el resto del
mundo[16].
18. Esta situación ha conducido a cambios
geopolíticos importantes sobre los cuales no es posible afirmar de manera
contundente que se seguirán profundizando y que transformarán la estructura del
poder en el mundo, pero que en la actualidad cuestionan la hegemonía
norteamericana[17].
El principal cambio lo constituye el proceso de reafirmación creciente de China
en Asia y su posicionamiento en el resto del mundo. Si bien los dirigentes de
este Estado se cuidan de pronunciarse en el sentido de calificarse como la
potencia que desafiará la hegemonía norteamericana, sus actos pueden analizarse
como conducentes a ello. En el campo económico la economía china se ha
convertido en el motor del desarrollo de la zona Asia Pacífico. En el político,
dejando de lado los contenciosos que la oponían a Rusia y a la India, ha
firmado varios acuerdos con sus antiguos rivales y alrededor de la temática de
garantizar el aprovisionamiento energético ha estructurado el Grupo de Shanghai
al cual han sido invitados como observadores Pakistán e Irán al tiempo que ha realizado
acercamientos a Arabia Saudita, a Venezuela y a Nigeria; igualmente, sigue
utilizando la carta de ser el único interlocutor con influencia sobre Corea del
Norte, la cual sigue desafiando a los Estados Unidos y a la comunidad nuclear con
su programa de desarrollo de armas atómicas. En el campo militar continúa con
la modernización de su ejército y de su armamento[18].
19. Esta visión no deja de tener sombras y
contradicciones. En lo económico el crecimiento depende en gran medida del
acceso al mercado norteamericano y las grandes diferencias entre las zonas de
gran desarrollo ubicadas en las costas y las zonas atrasadas del interior
pueden conducir a bloqueos y aún a contradicciones sociales difíciles de
manejar para las autoridades. En lo político, la independencia de hecho de
Taiwán, así como la resistencia pasiva de los tibetanos a la integración y la
resistencia, en algunos casos armada, de las poblaciones turco-parlantes y
musulmanas de la provincia occidental de Xinjiang plantean problemas al predominio
de China continental sobre la región Asia Pacífico. A esta situación se añade
el recelo que un dominio chino causa en algunos Estados como Japón y Vietnam.
20. Al potencial desafío chino, con las
contradicciones anotadas, se suma la “desobediencia” iraní y la ya mencionada
de Corea del Norte. Irán, que en el período inmediatamente posterior al
derrocamiento de Saddam Hussein aparecía como el Estado más afectado en
términos de poder y que se perfilaba, debido a su inclusión dentro de los
regímenes que formaban el “Eje del Mal” y a ser uno de los principales
proveedores de hidrocarburos, como la siguiente víctima del progresivo control
de los Estados Unidos sobre la región y de la imposición de la “democracia”, se
encuentra en la actualidad como un actor central en la búsqueda de la
estabilidad en Irak, debido a la influencia que ejerce sobre un grupo
importante de clérigos shiitas. El empantanamiento del ejército norteamericano
en el territorio vecino hace difícilmente previsible la apertura de un nuevo
frente militar.
21. Los Estados Unidos se han visto forzados
a recurrir a los antiguos aliados para confrontar el desafío iraní en el campo
del desarrollo de la energía nuclear y su posible extensión a la construcción
de armas atómicas. Sin embargo, fuera de una acción militar unilateral o con el
apoyo de Israel, las posibilidades de que la administración Bush lleve el caso
de Irán al Consejo de Seguridad encuentran oposición en Rusia y China, tanto
por razones económicas como políticas. Se hizo referencia a la proyección china
sobre esta región, pero, igualmente, la Federación Rusa, quien ve con
preocupación la presencia creciente de los norteamericanos en lo que fue la
zona de influencia tanto de la Rusia zarista como de la ex-Unión Soviética y
que no se resigna a ser considerada como una potencia menor en el juego
político mundial, baraja sus cartas para contrarrestar esa presencia como para
sentar las bases de una futura recuperación de su influencia y una de esas
cartas es Irán[19].
22. Los desarrollos geopolíticos de la
región que relativizan la hegemonía norteamericana quedarían incompletos sin la
inclusión de los procesos que incluyen a Turquía. Si la aceptación por parte de
la Unión Europea de abrir negociaciones con este Estado –que eventualmente
culminarían con su aceptación como socio de pleno derecho– puede verse como un
éxito que beneficia a los norteamericanos, no debe olvidarse que actualmente
esos acercamientos a la principal institución europea han sido orientados por
un gobierno islámico moderado y que este gobierno se negó a prestar el
territorio turco para que sirviese de base a la invasión de Estados Unidos a
Irak, y que más recientemente Turquía junto con Rusia han rechazado la
inclusión del Mar Negro como teatro de las fuerzas de la OTAN dentro de la Operación “Esfuerzo
Activo” para combatir el crimen y el terrorismo[20].
23. Los desafíos a la hegemonía
norteamericana no se limitan al continente asiático. En Europa, el rechazo es
expresado fundamentalmente por la sociedad civil, el cual se manifestó masivamente
cuando los Estados Unidos decidieron pasar por encima de la ONU e invadir Irak.
El efecto de mayor consecuencia fue el castigo que el electorado español
propinó al Partido Popular y a su líder José María Aznar, uno de los
principales aliados de Bush y uno de los factores de división al interior de la
Unión Europea[21].
24. En América Latina los desafíos se
cristalizan alrededor de la desafección del electorado, en los principales
Estados, a las opciones que siguen las orientaciones de los Estados Unidos.
Este es un proceso que ya lleva varios años y cuyas últimas manifestaciones son
las elecciones de Evo Morales en Bolivia y de Michelle Bachelet en Chile. Sin
que se pueda asegurar que se trata de una única opción política, lo que une a
las administraciones de Brasil, Argentina, Venezuela, Uruguay, Bolivia y –si
las próximas elecciones ratifican las intenciones de voto– México, es el
rechazo a las opciones económicas definidas por los Estados Unidos. La gran
excepción a la tendencia que se consolida en América Latina es justamente
Colombia, donde, en el momento de escribir estas líneas, la sociedad en
elecciones parlamentarias acaba de ratificar el predominio de la derecha
radical, otorgándole al presidente Uribe (quien presumiblemente será re-elegido
en mayo próximo), una mayoría parlamentaria.
25. En América Latina el mayor desafío lo
representa Hugo Chávez[22], quien, aparte de una
oposición verbal contra la administración Bush, ha realizado una alianza con
Fidel Castro y, gracias, a los fondos provenientes del encarecimiento del
petróleo –provocado tanto por la inestabilidad en el Cercano Oriente como por
la demanda creciente de China– está en capacidad de crear una red energética
latinoamericana y convertirse en el patrocinador de los regímenes opositores a los
designios de los norteamericanos.
26. La puesta en marcha de una política de
dominación, preconizada por los “neoconservadores” condujo a la administración
Bush a definir los escenarios de conflicto que le permitirían consolidar sus
posiciones en el sistema internacional. Los cálculos equivocados, el
desconocimiento de las realidades históricas, sociales y culturales de los
Estados donde intervinieron los han conducido a una situación de relativa
impotencia y de empantanamiento que, a su vez, ha favorecido la consolidación
de actores que, como China, le pueden disputar la hegemonía mundial o de
actores con intereses regionales que los desafían sabiendo que esa relativa
impotencia les impide tomar medidas para contrarrestarlos.
Messo y Micro poderes en
el sistema internacional
27. La concepción tradicional del poder en
el sistema internacional basaba su análisis en los Estados como unidades
básicas que estructuraban el sistema a partir de sus patrones de interacción en
condiciones de anarquía, es decir, de ausencia de una autoridad que se
superpusiera y regulara sus acciones.
28. De esta concepción se desprende la
formulación de conceptos como los utilizados más arriba, tales como bipolaridad
y hegemonía. Si se concibe el poder como un todo, las opciones son específicas:
fraccionamiento del poder que correspondería a una disposición de fuerzas
similares entre las unidades que conforman el sistema; multipolaridad, la
existencia de varios centros de poder, cada uno con sus áreas de influencia
constituidas por unidades con menores capacidades; bipolaridad, dos grandes
polos; unipolaridad, un gran centro de poder que regula la política
internacional y que equivaldría a la hegemonía en el sistema y, por último el
imperio en el cual todas las unidades perderían su independencia ante ese gran
centro de poder[23].
29. El sistema internacional en que vivimos
comprende unidades estatales y no estatales y las relaciones que lo estructuran
son de una complejidad mayor que aquellas que podemos discernir entre Estados.
Esta no es una nueva realidad, ya para la década de los setenta analistas como
J. N. Rosenau y Keohanne y Nye proponían un nuevo sistema de interpretación y
de investigación que daba un peso elevado como categoría explicativa a los
actores económicos, particularmente las corporaciones transnacionales.
30. Con la aceleración de los procesos de
globalización, particularmente la económica, la relevancia de las
transnacionales (industriales, comerciales, financieras) es cada día más
evidente, el comercio internacional, la inversión extranjera directa, la
transferencia de tecnología vía franquicias, maquilas, subcontratación, los
flujos financieros transnacionales, las han transformado en centros de decisión
con los cuales deben contar los dirigentes y los gobiernos de los Estados. Si
en los años sesenta y setenta se las vilipendiaba como factores nocivos para la
independencia de los Estados, en los noventa, como consecuencia de la crisis de
la deuda externa (en todo el tercer Mundo, pero particularmente en América
Latina) se transformaron en las socias deseadas, ya que frente a la escasez de
crédito el recurso más seguro para el ingreso de divisas era la inversión que
estas compañías realizaran.
31. Al compás de los programas de ajuste
estructural del Fondo Monetario Internacional, de las privatizaciones y de licenciamientos, las corporaciones
retenían el poder de determinar qué Estados podrían salir a flote y cuáles se
hundirían. Las corporaciones se convirtieron en centros de autoridad. Susan
Strange que dedicó gran parte de sus investigaciones a explorar el
comportamiento de las transnacionales y de las relaciones de éstas con los
Estados, concluye que en los análisis sobre el poder en el sistema
internacional no se puede dejar de lado la estructura de la producción y que
con referencia a ésta la decisión de qué producir, dónde producir, qué
conocimiento generar, qué conocimiento transmitir y qué recursos movilizar
estaba cada vez más en manos de las transnacionales y qué, por lo tanto, el
poder ya no se basaba exclusivamente en el
soporte territorial que daba sentido a la autoridad de los Estados[24].
32. Pero, la globalización económica no ha
conducido exclusivamente a ampliar el ámbito del poder y extenderlo a las
corporaciones transnacio-nales. Durante la Guerra Fría los contendientes habían
recurrido, en su búsqueda por minar el poderío del contrario, a estructuras
delictivas y criminales, traficantes de armas, de drogas y mafias locales. Una
vez finalizada la Guerra Fría, al amparo de los contactos realizados y de las
oportunidades ofrecidas por el desarrollo de la informática y de la facilidad
creciente de la transferencia de fondos sin preocuparse por los controles en
las fronteras y con las capacidades de los Estados debilitadas, las mafias
diseñaron redes de acción mundial que abarcan todas las actividades delictivas.
33. La criminalidad transnacional alimenta y
se alimenta de los conflictos locales. Los actores de los mismos carecerían de
los fondos que les permiten aprovisionarse de armas sin el tráfico ilegal de
recursos naturales como diamantes, maderas, insumos químicos, materia prima
procesada para obtener alucinógenos y sin las capacidades de ocultamiento y de
lavado de activos que permite el sistema financiero internacional. Es un
sistema complejo pero que puede analizarse como un continuum con múltiples
retroalimentaciones. Los “señores de la guerra” en Afganistán, en el triángulo
de oro de las drogas en Indochina, en Liberia, en Sierra Leona, en la República
Popular del Congo, en Colombia (que se denominen de derecha o de izquierda no
tiene importancia), y en otros lugares no podrían mantener su dominio sobre
poblaciones locales y mantener sus milicias sin esa red de interacciones
criminales[25].
34. Los messo poderes globales y los micro
poderes locales son simbióticos, pero, en particular, estos últimos deben su
existencia a las posibilidades tecnológicas y de reciclamiento de recursos que
los primeros ponen a su disposición.
35. La existencia de las redes de criminales
junto con la de “señores de la guerra” producto de la degeneración de los
conflictos locales son las que dan sentido a la percepción de caos y de un
retorno a un sistema sin ley, o donde impera la ley del más fuerte. La paradoja
es que la búsqueda de la afirmación de la hegemonía por parte de los Estados
Unidos ha conducido a un fraccionamiento del poder en las zonas donde ha
intervenido directamente, generando una sensación de inestabilidad que pone en
entredicho el ejercicio de la hegemonía, la cual, para quienes la proponen,
sería un factor de estabilidad en el sistema internacional.
El terrorismo
36. El terrorismo, es decir, el uso del
terror con objetivos políticos, no es nuevo. Ha sido utilizado y es utilizado
por Estados y por agrupaciones opositoras a regímenes dictatoriales o
democráticos. Esto parece obvio; sin embargo, la precisión sobre la definición
es necesaria dada la utilización por parte de la dirigencia norteamericana para
catalogar solamente a una franja de actores que utiliza el terrorismo, los
fundamentalistas islámicos y aquellas fuerzas que se oponen a sus aliados en el
sistema internacional. Debido a los atentados del 11 de septiembre esta
posición ha sido asumida sin críticas por la mayoría de los medios de
comunicación. Se dejan de lado las mismas acciones llevadas a cabo por el
ejército norteamericano contra la población civil en Irak o en Afganistán o el
ejército y las fuerzas de seguridad israelíes contra la población civil
palestina, que tienen como objetivo aterrorizarlas para restar apoyo a los
opositores armados a su dominación.
37. Hecha esta precisión, es claro que una
fracción de los fundamenta-listas islámicos ha decidido recurrir al terror con
el objetivo de contrarrestar la presencia, la dominación y la humillación que
resienten de manos de los Estados Unidos y sus aliados. Lo nuevo no es el
recurso al terrorismo sino la estructuración en red, con nodos autónomos,
organizados trans-estatalmente. Esta característica, la de no depender de una
base territorial fija, le proporciona a las “organizaciones” islámicas una
movilidad y una capacidad de acción que no puede contrarrestarse a través de
los medios militares convencionales a disposición de los Estados para disuadir
o combatir las amenazas.
38. Por otra parte, esa movilidad exige
recursos financieros y logísticos que solamente pueden ser costeados
vinculándose a los flujos controlados por la criminalidad transnacional[26]. Recordemos que aún los
Estados recurren a esas redes de economía ilegal como forma de financiación de
las operaciones encubiertas: funcionarios de la administración Reagan
recurrieron a la de narcotráfico para financiar el aprovisionamiento de armas a
la contra nicaragüense en la lucha contra el gobierno sandinista.
Si no necesitan de una base territorial
fija, que los haría demasiado vulnerables, las organizaciones terroristas
utilizan las debilidades institucionales de los Estados en el mundo
desarrollado y las posibilidades que ofrecen las sociedades en donde la
ausencia de las autoridades estatales o su cuestionamiento debido a la
existencia de conflictos internos o trans-estatales les permiten establecerse.
39. Los Estados Unidos, en particular la
administración Bush, se han escudado detrás de la lucha contra el terrorismo
para lograr o intentar lograr sus objetivos geopolíticos. Sin embargo, estas
redes son una amenaza seria, no porque puedan poner en cuestionamiento de
manera directa la dominación que este Estado ejerce sobre el mundo, sino porque
al atacarlo recurrentemente, así sea simbólicamente a través de comunicados de
prensa, genera una sensación de impotencia que tiene efectos sobre la
conducción de la política exterior y la manera como se pretende resolver el
problema. La confusión en la utilización de los medios apropiados para afrontar
el desafío, centrándolos principalmente en medios convencionales y buscando al
tiempo otros objetivos ha conducido al fracaso; los principales dirigentes o
responsables reconocidos de haber orquestado los atentados del 11 de septiembre
del 2001 siguen libres y organizando acciones contra los norteamericanos y sus
aliados. No sólo las estructuras terroristas no han sido seriamente afectadas,
sino que nuevas comunidades han sido integradas en la lucha contra el “Gran
Satán”, por ejemplo Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.
40. Dadas sus características es difícil
clasificar a las redes terroristas como micro o messo poderes. Dada sus
flexibilidad, su proyección global y los recursos que se utilizan en su contra,
sería conveniente ubicarlas como un messo poder, pero por sus vinculaciones en
los márgenes de las sociedades más desfavorecidas del sistema internacional y
del mundo musulmán posiblemente deban ser consideradas como micro poderes. En
cualquiera de los casos representan un factor de cuestionamiento a la hegemonía
de los norteamericanos.
Los poderes alternativos
41. La unificación de las sociedades bajo un
único sistema económico generó, a comienzos de los años noventa, una gran
expectativa sobre las capacidades del modelo de crear bienestar para las
poblaciones. El crecimiento y fortalecimiento de las corporaciones transnacionales
y la constitución de instituciones que abogaban por una ampliación del modelo,
en particular el denominado Foro Económico Mundial, al contrario, crearon
situaciones de marginamiento y exclusión. La puesta en marcha de las recetas
del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial desplazó de los sistemas
productivos y de las instituciones estatales a decenas de miles de personas.
42. Frente al agotamiento de las formas de
representación tradicionales de los intereses de los trabajadores urbanos y
agrarios y ante la ampliación de zonas urbanas y rurales desconectadas de los
principales circuitos económicos y políticos, se estructuraron formas
organizativas flexibles que rechazando los esquemas jerárquicos rechazaron los
esquemas impuestos. Estos “nuevos” movimientos sociales no lo eran tanto. De
hecho utilizaron las experiencias que las organizaciones clandestinas
utilizaron contra los gobiernos autoritarios de izquierda o de derecha. Los
esquemas organizativos que se desarrollaron en las sociedades de Europa
oriental, en el Estado español, en Chile, en Argentina, se caracterizaban por
una gran flexibilidad que garantizaba su supervivencia. A estas experiencias se
añadieron las que habían tenido lugar en los países desarrollados alrededor de
las reivindicaciones medioambientales y en la lucha contra la carrera
armamentista nuclear. Las condiciones de desarrollo de estas expresiones en los
años noventa y en lo que va corrido del siglo XXI se vieron favorecidas por un
producto y condición de la globalización: las nuevas tecnologías de la
información. Éstas, en particular internet, permitieron un proceso de
coordinación de acciones simultáneas sin cuestionar la flexibilidad de las
organizaciones.
43. Estas estructuras organizativas son
transversales a todo el espectro de posiciones de rechazo a los modelos que se
imponen desde las autoridades estatales, de las organizaciones multilaterales o
desde las mismas corporaciones multinacionales. Dos ejemplos muestran el
alcance de este tipo de organizaciones. La derrota del régimen del Apartheid en
África del Sur debe más a las amenazas de boicot provenientes de las
asociaciones de consumidores a los productos de las empresas vinculadas a este
régimen que a las decisiones políticas de los Estados centrales del sistema
internacional. El otro ejemplo proviene de la lucha contra la globalización
económica y, en particular, contra las organizaciones multilaterales que la
sostienen, el FMI, el BM y la OMC así como la estructuración del Foro Social
Mundial que se constituye en una respuesta al Foro Económico Mundial que se
reúne anualmente en Davos, Suiza.
44. La otra manifestación fuerte de estos
“nuevos” movimientos sociales lo constituyen el número creciente de grupos que
se organizan para promover la paz en el mundo. Consideran la guerra como una
expresión de quienes dominan al mundo y tienen un punto de convergencia con las
nuevas expresiones feministas y ecologistas que consideran a ésta como la
manifestación más clara del dominio patriarcal sobre la sociedad, la política y
la economía.
45. Dada su propia esencia, una profunda
flexibilidad y unas relaciones horizontales, estos poderes tampoco pueden ser
encasillados como micro o messo poderes. En algunos casos, como en las
manifestaciones contra la OMC, los resultados de sus acciones pueden llevar a
considerarlos messo, pero, dado que su rol se ubica, mayoritariamente en los
planos locales y regionales, en otros casos deben ser considerados micro. En
todos los casos también constituyen un cuestionamiento a la hegemonía de los
Estados Unidos (aún al interior de este mismo Estado) y un factor de erosión de
la misma.
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NOTAS
1 Ver: Forsberg, Randall: “Introduction” in “After The Cold War: The
North/South Divide”, Boston Review, roundtables held in 1992, http://www.bostonreview.net/dreader/series/Coldwar.html
2 Fukuyama, Francis: El Fin de la Historia y el
Último Hombre, Planeta, 1992.
3 Ver: Parsons, Anthony: From Cold War to Hot
Peace. UN Interventions 1947-1995,
Penguin, England. 1995.
4 Richelson, Jeffrey T. /Edit): Operation
Desert Storm. Ten Years After, A National Security Archive. Electronic Briefing
Book, January 17, 2001, http://www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB39/
5 Klare, Michael T: “Oil Wars. Transforming the
American Military Into a Globe Oil Protection Service” in Tomdispatch.com,
http://www.tomdispatch.com/index.mhtml?pid=1888
Klare.
Michael T.: “The Geopolitcs of War” in The Nation, November 5. 2001,
http://www.thenation.com/doc/20011105/klare
6 Ver: Black, Conrad: “Counsel to Britain: US
Power, the ‘Special Relationship’ and the Global Order” in The National
Interest, Fall, 2003,
http://www.findarticles.com/p/articles/mi_m2751/is_73/ai_109220702
7 Ver
Köchler, Hans: The Use of Force in the New International Order. On the
Problematic Nature of the Concept of Humanitarian Intervention, Paper,
Conference “Interventionism Against International Law: From Iraq to
Yugoslavia”, Madrid, november 1999, http://i-p-o.org/koechler-intervention.pdf
8 Osaghae, Eghosa E.: “Political Transitions
and Ethnic Conflict in Africa” in Journal of Third World Studies, Spring 2004,
http://www.findarticles.com/p/articles/mi_qa3821/is_200404/ai_n9399311/pg_2
9 Ver: Kaldor, Mary: “New and Old Wars.
Organized Violence in a Global Era”,
Stanford University Press, 1999.
10 Huntington, Samuel P.: The Clash of
Civilizations and the Remaking of World Order, Simon and Schuster, New York,
1996
11 Kaplan, Robert D.: El Retorno de la
Antigüedad. La Política de los Guerreros, Ediciones B, Barcelona, 2002.
12 Drew, Elizabeth: “Neocons in Power” in New
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13 Barry, Tom: “Scoundrels and Outlaws” in
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March 1, 2002, http://www.irc-online.org/content/2769
14 Bennis, Phyllis: “Understanding the U.S.-Iraq
Crisis” in Institute for Policy Studies, January 2003, http://www.ips-dc.org/iraq/primer.htm
15 Zoubiane, Roula: “A Problem Called Iraq”,
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17 “Readjustment to American Weakness: Signs of
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2004,http://www.pinr.com/report.php?ac=view_report&report_id=
185&language_id=1
18 “China Geostrategy: Playing the Waiting
Game”, Power and Interest News Report, January 7, 2005,
http://www.pinr.com/report.php?ac=view_report&report_id=253&language
_id=1
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Brief: Shanghai Cooperation Organization” Power and Interest News Report, July
12, 2005, http://www.pinr.com/report.php?ac=view_report&report_id=
325&language_id=1
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Becomes Increasingly Involved in the Middle East”, Power and Interest News
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http://www.pinr.com/report.php?ac=view_report&report_id=
455&language_id=1
19 “Iran: Is There a Way Out of the Nuclear
Impasse?” Middle East Report No 51, International Crisis Group, February 23,
2006,
http://www.crisisgroup.org/library/documents/middle_east___north_africa/iraq_iran_gulf/51_iran_is_there_a_way_out_of_the_
nuclear_impasse.pdf
20 Ver: Torbakov, Igor: “Turkey Sides With
Moscow Against Washington On Black Sea Force” in Eurasian Daily Monitor,
Friday, March 3, 2006, http://jamestown.org/edm/article.php?article_id=2370832
21 Michavila, Narciso: Guerra, Terrorismo y
Elecciones: Incidencia Electoral de los Atentados Islamistas en Madrid,
Documento de Trabajo 13, Marzo 2005, Real Instituto Elcano,
http://www.realinstitutoelcano.org/documentos/180/Michavilapdf.pdf
22 Urbaneja, Diego B.: La Política Exterior de
Venezuela, Análisis, Real Instituto Elcano, Marzo 31, 2005,
http://www.realinstitutoelcano.org/analisis/712/Urbaneja%20pdf.pdf
23 Ver: Holsti, K.J.: “Historic International
Systems” and “The Contemporary Global
System” in International Politics. A Framework For Analysis, Prentice Hall, 7th
Edition, 1995, pp. 23-82
24 Strange, Susan: The Retreat of the State. The
Diffusion of Power in the World Economy, Cambridge University Press, 1997.
25 Zorin, G.: The Organized Criminal Activity
Becomes Transnational, Crime-Research.Org,
http://www.crime-research.org/news/2003/04/Mess0102.html
Castle,
Allan: Transnational Organized Crime and International Security, Working Paper
Nº 19, November 1997, Institute of International Relations, The University of
British Columbia, http://www.iir.ubc.ca/pdffiles/webwp19.pdf
26 Zimmermann, Doron: The Transformation of
Terrorism. The ‘New Terrorism’, Impact Scalability and the Dynamic of
Reciprocal Threat Perception, Center for Security Studies, Zurich, 2003,
http://www.isn.ethz.ch/pubs/ph/details.cfm?q51=Doron%20Zimmermann
&id=57
Kragin,
R King and Daly, Sara E.: The Dynamic Terrorist Threat. An assessment of Group
Motivations and Capabilities in a Changing World, Rand Corporation, 2004.
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Referencia
electrónica
Benjamín
Herrera Chaves, « El “nuevo orden mundial” entre la dispersión del poder y la
hegemonía », Polis [En línea], 13 | 2006, Publicado el 13 agosto 2012,
consultado el 20 octubre 2019. URL : http://journals.openedition.org/polis/5329
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AUTOR
Benjamín
Herrera Chaves
[1] Ver:
Forsberg, Randall: “Introduction” in
“After The Cold War: The North/South Divide”, Boston Re (...)
[2] Fukuyama,
Francis: El Fin de la Historia y el Último Hombre, Planeta, 1992.
[3] Ver: Parsons, Anthony: From Cold War to Hot
Peace. UN Interventions 1947-1995,
Penguin, England. (...)
[4] Richelson, Jeffrey T. /Edit): Operation Desert
Storm. Ten Years After, A National Security Archive (...)
[5] Klare,
Michael T: “Oil Wars. Transforming the American Military Into a Globe Oil
Protection Servic (...)
[6] Ver:
Black, Conrad: “Counsel to Britain: US Power, the ‘Special Relationship’ and
the Global Order (...)
[7] Ver
Köchler, Hans: The Use of Force in the New International Order. On the
Problematic Nature of (...)
[8] Osaghae, Eghosa E.: “Political Transitions and
Ethnic Conflict in Africa” in Journal of Third Worl (...)
[9] Ver:
Kaldor, Mary: “New and Old Wars. Organized Violence in a Global Era”, Stanford University Pr (...)
[10]
Huntington, Samuel P.: The Clash of Civilizations and the Remaking of World
Order, Simon and Schus (...)
[11] Kaplan,
Robert D.: El Retorno de la Antigüedad. La Política de los Guerreros, Ediciones
B, Barcelo (...)
[12] Drew,
Elizabeth: “Neocons in Power” in New York Review of Books, Volume 50, number 10, June 12, 2 (...)
[13]Barry,
Tom: “Scoundrels and Outlaws” in International Relations Center Commentary,
February 26, 20 (...)
[14] Bennis, Phyllis: “Understanding the U.S.-Iraq
Crisis” in Institute for Policy Studies, January 200 (...)
[15] Zoubiane,
Roula: “A Problem Called Iraq”, Transnational Foundation, Features, April 22,
2003, http (...)
[16]“Iraq
Slide Toward Separation” Power and Interest News Report, August 11, 2004,
“http://www.pinr.c (...)
[17]“Readjustment
to American Weakness: Signs of a Power Vacuum”, Power and Interest News
Report,July (...)
[18] “China
Geostrategy: Playing the Waiting Game”, Power and Interest News Report, January
7, 2005, ht (...)
[19] “Iran:
Is There a Way Out of the Nuclear Impasse?” Middle East Report No 51, International
Crisis (...)
[20] Ver:
Torbakov, Igor: “Turkey Sides With Moscow Against Washington On Black Sea
Force” in Eurasian (...)
[21]
Michavila, Narciso: Guerra, Terrorismo y Elecciones: Incidencia Electoral de
los Atentados Islamis (...)
[22] Urbaneja,
Diego B.: La Política Exterior de Venezuela, Análisis, Real Instituto Elcano,
Marzo 31, (...)
[23] Ver:
Holsti, K.J.: “Historic International Systems” and “The Contemporary Global System” in Inter
(...)
[24] Strange,
Susan: The Retreat of the State. The Diffusion of Power in the World Economy,
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[25] Zorin, G.: The Organized Criminal Activity
Becomes Transnational, Crime-Research.Org, http://www.c (...)
[26] Zimmermann,
Doron: The Transformation of Terrorism. The ‘New Terrorism’, Impact Scalability
and th (...)
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